jueves, 30 de junio de 2016

Desde el rincón de la araña: Sala de espera

Desde el rincón de la araña: Sala de espera

Sala de espera

Prefiero mil veces presentarme a un examen en la Facultad que esperar en el consultorio del médico.
En un examen estudiaste o no, aprobás o te bochan; se terminó el tema, no hay más opciones.
Sin embargo, en el consultorio médico nunca sabés lo que va a pasar: te pueden cargar de medicamentos, mandar más estudios o descubrir que te estás por morir. 
Puede pasar también que te digan "No tenés nada" y que vos le contestes "Pero me siento mal", entonces, seguro, te mandan a otro especialista. Y la historia vuelve a empezar como el cuento de la buena pipa. 
El cardiólogo te manda al endocrinólogo, el endocrinólogo al gastroenterólogo, el gastroenterólogo al psiquiatra, el psiquiatra al psicólogo, y el psicólogo le echa la culpa a tu vieja.
¡Y ni contar las veces que te mandan a hacer estudios (que se autorizan primero en la obra social, por supuesto) para que te digan que está todo "normal"!
Estar sana es una buena noticia, no cabe duda. Lo que me gustaría es que haya una especialidad que te lo diga de una sola vez, sin hacerte perder tantas horas en las salas de espera que, justamente, es lo que enferma.

Mónica

viernes, 13 de febrero de 2015

Esas cosas que dan miedo

La mayoría de las persona sentimos atractivo hacia las cosas que nos dan miedo. Basta con mirar las estadísticas de cine, libros, videos, etc y veremos que las que más aceptación tienen son las de terror. ¿Qué será lo que nos atrae? ¿Qué cosas nos dan miedo? ¿Por qué coqueteamos con esas sensaciones que nos hacen sentir débiles y vulnerables?
Quizás sea un pequeño ensayo frente a nuestra propia muerte con la certeza de salir ilesos del cine. O, tal vez, la caprichosa idea de sentirnos héroes de novela una vez que cerramos el libro. No sé.
Lo que sí sé es que después de una ola de adrenalina no nos animamos a cruzar un pasillo a oscuras o mirar por la ventana hacia un jardín sin luz. Hasta nos cuesta mirarnos en el espejo pensando que podría aparecer algún espectro detrás de nosotros.
A vos ¿qué te asusta?

domingo, 8 de febrero de 2015

Todavía



Es asombroso ver las cosas que pueden hacerse, mientras hay tiempo, para no perder lo más amadado. Este es el caso de Milena, profesora y dueña de una academia de tango en un momento particular de su vida.


Todavía

Todavía ella tenía la alianza en el dedo, él todavía no se había ido. Sus vidas estaban a punto de cambiar para siempre... tantos años, tanto amor quedaría en el recuerdo. Todavía quedaban unos minutos antes de la partida y después...
Todavía podía hacer algo... el último intento, sin histerias, ni llantos, ni gritos, con la sensualidad del bandoneón y la dulzura del violín.
Un tango, el último.
Él no pudo rechazar la invitación. ¿Por qué no? Durante años habían sido socios y pareja en la vida y en el baile ¿Quién mejor que él podría acompañarla en un tango? Era un placer seguir su ritmo ¿qué tiene de malo?
Un tango...Uno más... el último y después...
La orquesta los puso en alerta. Mientras recorrían la pista, los ojos de Milena se encontraron con los de Ariel que la miraban duramente; aún había heridas frescas.
Milena se dejó atrapar y tímidamente le rodeó el cuello con su brazo izquierdo. Podía sentir los músculos tensos debajo de su camisa mientras que su perfume la envolvía en un ritmo de sombras que mezclaban la realidad y los recuerdos. Sombras de amor entre sábanas y noche. Él pudo adivinar  lo que Milena pensaba y con un dejo de crueldad se acercó un poco más hasta cruzar su aliento con el de ella. Él sentía lo mismo.
Tango sensual y traicionero...
Las piernas de Milena buscaron las piernas masculinas con la misma sed de siempre. Él la sostuvo de la cintura aprisionándola contra sí como tantas veces lo había hecho. Pero esta vez era diferente. Sus cuerpos, que todavía encajaban perfectamente como un rompecabezas, se reconocían y se deseaban. Sus manos y sus pies hablaban un lenguaje que sólo ellos conocían. ¡Si lo hicieran de la misma manera con palabras!
- No te vayas...- susurró Milena
- Todavía no me fui- contestó él
Bailaron como nunca lo habían hecho. Disfrutaron cada paso, cada movimiento. Se miraron, se tocaron,...se acariciaron. Comprendieron que todavía quedaba mucho por decirse. Descubrieron que todavía eran pareja.
Tango que me hiciste mal y sin embargo te quiero...

lunes, 2 de febrero de 2015

Entre la sombras

No hay nada más atractivo para mí que las sombras de la noche para ver e imaginar cosas. Eso en lo que más me apasiona de la escritura: la inmunidad de la oscuridad. Desde allí, escondida de las miradas de todos, puedo llegar hasta lo más profundo de mis personajes. Me gusta sentir sus latidos, tocar su sudor, oler su aliento hasta escuchar sus pensamientos como si fuera yo misma. Los persigo, los acorralo y los atormento hasta hacerlos decir lo que no quieren; y luego dejarlos sin aliento bajo el yugo de mi PC.
Esa es la magia de la noche. Me alimento de ella. Tengo gustos de vampiro.


martes, 27 de enero de 2015

Otra vez la araña vuelve a tejer.




Escondida en su rincón, la araña espera paciente que las historias caigan en sus redes y sus personajes, como presa, le sirvan de alimento.
Otra vez estoy aquí para encontrarme con ustedes y reanudar nuestra amistad ¿Me extrañaron?Yo sí. 
Me pasaron varias cosas en este tiempo de silencio pero ya les iré contando.
Lo importante es que estoy otra vez aquí dispuesta a tejer historias con ustedes, ya no como Persis sino con mi propio nombre. Pero eso merece otra entrada.
Nos estamos leyendo.
Mónica



domingo, 5 de agosto de 2012

No poder escribir...

fue para mí una agonía...
Ya les había comentado que fui operada  de mi mano derecha. El post operatorio anduvo bien, hasta que por descuido de mi parte, tuve dos accidentes (con diferencia de 30 días) sobre la misma mano lo que no me permitía recuperarme del todo.
Intenté a usar la compu con una mano sola, a cortar con la izquierda, a usar el antebrazo para hacer fuerza, hice kinesiología y ejercicios de rehabilitación... Pero mi mano grita por moverse ¡tiene vida propia!
¡Tantas cosas pasaron que me privé de comentarles! Hoy creo que ya estoy lista para recomenzar y eso me alegra.
Gracias, amigos por permanecer allí, por esperarme, por mandarme saludos a mi correo privado. ¡Mil gracias a todos!
Nos estamos leyendo